NOTA
DE PRENSA COLECTIVO “90AniversarioCDCS”
Por
la presente se informa a los medios de comunicación
locales que, siguiendo con los actos conmemorativos del 90
Aniversario del C.D.Castellón, que tal como informamos en su dia, se vendrán efectuando durante todo este año 2012,
el sábado 18 de Agosto se rendirá un tributo al primer
gran capitán de nuestro estimado Club Deportivo Castellón,
José Alanga Varella.
El
tributo consistirá en el depósito de un ramo de flores en
su nicho, la disertación sobre la primera gran figura del equipo albinegro, así como un pequeño homenaje a sus
descendientes.
El
tributo se planificará de la siguiente manera:
- A las 16:45 horas se convoca al albinegrismo a la puerta del Cementerio de San José (final Cardenal Costa)
- A las 17:00 h. en riguroso silencio las personas allí presentes se dirigirán hacia el nicho de José Alanga Varella
- Se depositará un ramo de flores en su memoria
- Se realizará un pequeño homenaje al guardameta albinegro JOSÉ ALANGA VARELLA. Este tributo/homenaje se personalizará en la figura de ALANGA, aunque es extensible a todos aquellos jugadores albinegros que han defendido el escudo del club albinegro con orgullo.
- Se recomienda llevar atuendo albinegro, en honor a nuestros jugadores.
Plagie la nota de premsa del 90aniversariCDCS i sobretot l´escrit d´Enrique Ballester que ja vaig posar fa temps amb el títol Prosa poètica albinegra. Dos paragrafs sensacionals, emotius i amb qualitat. Ma uela Magdalena (E.P.D.) ja em comentava que ALANGA estae molt nomenat i juraria em va contar tenia una cançó o cançoneta ! ho investigarem... però en queden pocs d´aquella època. Siga com siga és un mite de l´albinegrisme, manobre d´ofici, porter oficial del seu Castelló, el fundacional. I anirem a retre homenatge a ALANGA !
La foto, també d´Enrique Ballester, és del nínxol que visitarem. Podeu apreciar l´escut i el bust esmentats a l´escrit, així com la foto de la vídua.
Es agosto. Atardece. La ciudad es un desierto de asfalto que abrasa
cerebros y disuelve energías. El camino que conduce al nicho del
portero más fiel que el CD Castellón jamás tuvo está moteado por la
irregularidad de las piedras del piso. Al avanzar, se escuchan las
pisadas rompiendo la quietud imponente del cementerio viejo de la
capital de La Plana. No hay nadie. No hay vivos. El silencio es tan puro
que incomoda e invita al abandono pero, cuando por fin llega la hora
de girar a la izquierda, se siente la tentación de firmar una
reverencia. A media altura, una placa modesta resume la trayectoria
vital de José Alanga Varella. Un mito desconocido. En el centro,
destaca el logrado relieve de su rostro en escayola. A la izquierda, la
fotografía que recuerda a su esposa, que luego fue viuda. Y en lo
alto, latiendo imperecedero, el escudo del CD Castellón, equipo del que
fue portero, santo y seña, en los años románticos de su fundación,
desde 1922 y hasta la entrada del fútbol en la vorágine del
profesionalismo.
Lejos quedan sus paradas, tangible es todavía su herencia moral. El espíritu de Alanga, el hombre que rechazó ofertas jugosas de diversos clubes nacionales para quedarse en casa, en el viejo campo del Sequiol, compaginando su tarea bajo los palos con el oficio de albañil, empapa la filosofía actual del aficionado albinegro. Combina un punto de renuncia a las tentaciones que prometen éxito con un sentimiento insobornable hacia un club, unos colores, una comunidad. Sólo así se explica que Alanga prefiriese el orgullo eterno, llevándose el escudo literalmente hasta la tumba, antes que la gloria efímera, y sólo así se entiende que, casi un siglo más tarde, el derrumbe estrepitoso del CD Castellón haya fortalecido al núcleo duro de su hinchada. La desgracia ha subrayado la identidad. En Tercera, tras dos descensos consecutivos, el último por impagos, la masa social albinegra supera los tres mil socios, es menor que antaño pero, por contra, mucho más militante. No en vano, casi un millar de ellos son peñistas y el club es uno de los pocos que está integrado, vía asociación de pequeños accionistas, en la Federación de Accionistas y Socios del Fútbol Español (FASFE). No hay duda. Si algo ha aprendido el albinegrismo en todo este tiempo, es a luchar por lo suyo. Comprendió, a base de palos, que nadie lo iba a hacer por él.
Lejos quedan sus paradas, tangible es todavía su herencia moral. El espíritu de Alanga, el hombre que rechazó ofertas jugosas de diversos clubes nacionales para quedarse en casa, en el viejo campo del Sequiol, compaginando su tarea bajo los palos con el oficio de albañil, empapa la filosofía actual del aficionado albinegro. Combina un punto de renuncia a las tentaciones que prometen éxito con un sentimiento insobornable hacia un club, unos colores, una comunidad. Sólo así se explica que Alanga prefiriese el orgullo eterno, llevándose el escudo literalmente hasta la tumba, antes que la gloria efímera, y sólo así se entiende que, casi un siglo más tarde, el derrumbe estrepitoso del CD Castellón haya fortalecido al núcleo duro de su hinchada. La desgracia ha subrayado la identidad. En Tercera, tras dos descensos consecutivos, el último por impagos, la masa social albinegra supera los tres mil socios, es menor que antaño pero, por contra, mucho más militante. No en vano, casi un millar de ellos son peñistas y el club es uno de los pocos que está integrado, vía asociación de pequeños accionistas, en la Federación de Accionistas y Socios del Fútbol Español (FASFE). No hay duda. Si algo ha aprendido el albinegrismo en todo este tiempo, es a luchar por lo suyo. Comprendió, a base de palos, que nadie lo iba a hacer por él.
Enrique Ballester.











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